Te quiero.
¿Te costó decirlo, verdad? Pero ya es demasiado tarde. No estuvo mal vivir como una ilusa durante un tiempo, y levantarme cada mañana con tu nombre cosido a mis sesos.
Tal vez el hilo no estaba bien enhebrado y poco haya sido lo necesario para que ahora se encuentre deshecho.
Pensé que vivías en la misma realidad que yo.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada