Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios.
Bienvenido a mi blog, el sitio donde escribo lo que me viene a la mente, coloco citas que me gustan y me siento henchida de orgullo por mi minúsculo poder.
Noemí
Soy dura, ambiciosa, y sé exactamente lo que quiero. Si eso me convierte en una zorra, de acuerdo.