bueno, la cosa es que no había nada que beber y yo estuve horas allí sentado, volviéndome loco. estaba muy nervioso, carcomido, hasta los huevos, sentado allí con cuatrocientos cincuenta dólares de buen dinero y sin poder echar una cerveza. estaba esperando la oscuridad. la oscuridad, no la muerte. quería salir. echar otro trago. reuní valor por fin. abrí un poco la puerta, sin soltar la cadena, y allí había uno, un macaquito filipino con un martillo. cuando abrí la puerta, alzó el martillo y sonrió. cuando la cerré sacó los clavos de la boca y fingió clavarlos en la alfombra de salida. no sé cuánto duró. siempre lo mismo. cada vez que yo abría la puerta él alzaba el martillo y sonreía. ¡macaquito de mierda! no se movía del primer escalón. empecé a ponerme loco. sudaba, apestaba; circulitos girando girando girando, luces laterales y relampagueos de luz por el cráneo. si no hacía algo las iba a pasar putas. volví y cogí la maleta. no pesaba nada. andrajos. luego cogí la máquina. una p...
ESO EH FALSO
ResponderEliminarLa vida es como el show de truman, cuando todos estos cabrones diran la verdad y ocultaran su falsa sonrisa?
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